En qué se diferencia una santurrona de una puta. Pues en nada. La santurrona se vuelve puta cuando se da cuenta que fueron más vivos que ella, Y la puta se vuelve santurrona cuando se da cuenta que se le fue el amor por ser puta.
Siempre tuve clara la idea de que conmigo no iban los “Choques y Fugas”. Siempre supe que quería una relación seria, y no ser parte del juguete. No quiero decir que soy una santurrona pero todo parecía indicar que sí.
Mi titulo de santurrona lo he hecho durar hasta hoy. 22 años con ese cargo pareciera que pesara y me tiemblan las piernas como el de las columnas de un edificio que parece caer.
Me proclamé santurrona desde el día que nací, y a mi madre se le ocurrió ponerme como segundo nombre Milagros.
Me proclamé santurrona cuando levantaba el dedo índice para señalar a mi hermana que había sido puesta al descubierto con alguno de sus fugitivos enamorados.
Me proclame santurrona cada vez que aconsejaba a mis amigas o mejor dicho cada vez que regañaba a mis amigas por ir al parque con sus desdichados actuales enamorados.
Me proclamé santurrona cuando mi tía me halagaba por evitar usar faldas, minis, tener el cabello amarrado y repudiar a los enamorados.
Me proclamé santurrona cuando exigía al chico me gustaba arrodillarse para pedirme de manera formal que sea su enamorada. Nunca lo conseguí.
Me proclamé santurrona tantas veces que el aura que estaba sobre mi cabeza ha borrado muchos de mis recuerdos.
22 años después de ser santurrona me declaro principiante de pendejas.
Principiante de pendejas porque ser santurrona solo me ha servido para tener un cartel gigante en mi pecho que decía “Soy la enamorada engañada” o quizá “La otra” . Eso aún no lo sé.
Hoy me declaro pendeja porque no acepto relaciones formales.
Me declaro pendeja porque seré ahora yo quien diga “te quiero, pero nada serio”
Me declaro pendeja porque no quiero llorar más y porque seré yo quien reciba las llamadas y ya no gaste más.
Me declaro pendeja para ya no escribir tantas notas de mis deprimentes casos de amor, y sentir que nadie se identifica con ello.
Me declaro pendeja hasta que alguien venga a cambiarme la idea otra vez.
No sé si es pena lo que siento al saber que una chica de las que ya no hay se convierte en una más de las que abundan por... ¿despecho? ¿mala elección? jajaja, ¿errores? En fin... libre albedrío.
ResponderEliminarjagoda