viernes, 25 de marzo de 2011

TÚ, LA EX Y YO

- A Mery le incomoda que hable contigo. No me dice nada pero sé que le hace sentir insegura.
-Pero, somos amigos. Yo no quiero nada contigo. Fuimos novios, pero no me interesas. ¿No le puedes explicar eso a Mary?
-Sí, pero yo la quiero y quiero su tranquilidad
Recordaba Delia, en plena discusión con su actual pareja, la conversación que sostuvo con Renzo, su ex novio, una noche por internet.
Delia llevaba cuatro meses saliendo con Roberto, quien previamente había finalizado una relación de 8 años. Era evidente que ambos se querían, pero con el único detalle que en esta relación la ex era el pan de cada día.

Normalmente, las( os) ex quedan en el pasado y todos siguen su rumbo, pero que pasa cuando la ex es la vecina y más aún cuando ambos, pese a haber culminado una relación, compartern las mismas amistades.

Al iniciar la relación con Roberto, Delia sabía bien de la historia previa y de los conflictos y de más por menores de aquella relación. Roberto también le había contado confesado los vaivenes de su vida sentimental pasada. Delia comprendió y entendió que lo que no había sido en su tiempo no tenía porque hacerle daño. Siempre y cuando ello no se interpusiese en la relación actual.
A medida que la relación avanzaba y los comentarios de la nueva pareja de Roberto zumbaban los odios de los amigos, vecinos y familiares la invocación del nombre de la ex se hizo contante. Lo que la inicio era solo una insignificante broma, ahora el nombre era sinónimo de molestia profunda.
Inicialmente Delia no prestaba mucha atención hasta que surgieron las llamadas de la ex, quien al mismo estilo de la bruja del 71 – el chavo del 8- tocaba timbres y hacía llamadas a fin de ofrecer , según ella, pastillitas casuales para aliviar la congestión nasal que el vecino presentaba. Y así siguió. Primero fueron las pastillas para aliviar la gripe, luego fueron las llamadas en oculto, los comentarios en el face sobre los viejos recuerdos de ambos, las llamadas de sugerencia sobre cómo llevar una relación a distancia con Delia, y por último mensajes con despedidas como “bebito” o “chiquito”, pero sobre todo que la ex se encuentre siempre presente en todas las reuniones etílicas del vecindario.
Era evidente que la adorable ex no entendía que Robert ya tenía enamorada y que sus delicados cuidados eran innecesarios. Quizá la creciente incomodidad de Delia no habría incrementado sino fuera por la insignificancia que le daba Roberto a todos esos detalles que claramente decían entre líneas “tu ex no te olvida”.
Tanta incomodidad debía tener un Stop. Entonces, Delia decidió arriesgarse y compartir junto a los amigos de su novio, incluida la ex, un poco de tragos. Quedaba claro que Delia tenía un objetivo: marcar territorio y dejar en claro que Roberto ya tenía novia y que la presentaba en sociedad.
El acercamiento fue tenso e incomodo. Delia debía demostrar que era distinta y con mucha más delicadeza ,y fue así que se acercó y saludo a cada uno hasta que llegó el turno de saludarla y fue entonces que ella volteó como quien recién se percata de la llega y en una sonrisa de hipocresía la saludó. Las apuestas no se dejaron de lado mientras duraba el saludo y todos los presentes sabían que ese era el momento de tensión. Ahí en ese mensaje de risas y cuchicheo, Delia supo que sus sospechas estaban en más que lo cierto: LA EX AÚN QUERIA A SU EX.
La incomodidad fue inmediata. Delia no lograba conectarse con el resto del grupo y pasó lo que temía: terminó sentada en una banca, aburrida, y mirando la gente pasar. Delia no logró conectarse con el resto del grupo, pero no porque no supiera sobre los temas que conversaban, sino porque todos hablaban en clave y cuando no lo hacían recordaban tiempos en los que era evidente que ella no tenía conocimiento.
Roberto por su parte festejaba, bromeaba y brindaba con su ex. La breve atención que le puso Roberto a su enamorada eran escazas y el fastidio mayor. Delia había logrado demostrar que era diferente, pero quizá ese habría sido su error. ¿ Tenía que haberse comportados bruscamente o tomar demasiado para integrarse al grupo?. Delia lo dudaba. Pero aquella reunión había sido un fracaso y solo le dejo huellas de inseguridad. Recién salida de una relación en la cual ella parecía haber sido la otra, era evidente que esta relación le despertaba temores que ya conocía, pero que en este caso tenía a la otra frente a frente.
Pasados los días, Robert y Delia deciden ir a la playa junto a algunos amigos. Delia sabe que es posible que vaya la ex .
-Robert, me voy a sentir incomoda si va.
Roberto , no esconde la molestia.
-No voy a crear dos bando. Ella es parte del grupo. Porque te vas a sentri incómoda.
Delia lo mira y le dice
-Robert, prefiero no ir . Me voy a sentir incómoda. Quizá en otro momento pueda salir junto con ella.
Roberto no logra disimular el fastidio
-Ya es tarde. Vámonos.
Delia lo mira y en breves segundos recuerda aquella conversación con su ex. Entonces se dice, porque si dices quererme tanto me expones a una situación tan incómoda?.
En el transcurso de esa interminable caminata hacia el paradero, ella descubre que quizá esa es una historia que aun no se ha terminado y para que tanto Delia como Roberto puedan iniciar algo, él debía ponerle punto final a ese capítulo de su vida.





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